bruxismo infantil

Bruxismo infantil: ¿Cómo identificar y tratar el bruxismo en niños?

28 de abril de 2026

Apretar y rechinar los dientes son dos de los hábitos más comunes del bruxismo, un trastorno que afecta a entre un 10 y un 30% de la población infantil, aunque hay estimaciones que indican que hasta un 80% de los niños puede presentar signos de rechinamiento en algún momento. Pero, ¿cómo puede detectarse el bruxismo en niños y cuándo actuar?

Como referentes en salud bucodental, en nuestra clínica dental en Guadix abordamos esta patología desde una perspectiva integral, entendiendo que el cuidado de los más pequeños es la base de una sonrisa sana en el futuro.

Síntomas del bruxismo en niños

Identificar a tiempo este problema es fundamental para evitar el desgaste del esmalte, que en los niños es más fino y poroso. Presta atención a estas señales:

  • Sonidos nocturnos. Chasquidos o ruidos de fricción dental mientras el niño duerme.

  • Desgaste visible. Dientes que parecen más cortos o planos de lo normal.

  • Molestias físicas. Dolor en la mandíbula, inflamación muscular o incluso negativa a comer o cepillarse por la sensibilidad. Cabe destacar que el dolor dental es otro de los síntomas más frecuentes del bruxismo infantil, alertándonos de que la presión ejercida es excesiva.

¿Cuáles son las causas del bruxismo en niños?

En los niños, el bruxismo puede formar parte de la maduración fisiológica del sistema nervioso central. No obstante, pueden darse otros factores que fomenten la aparición del bruxismo infantil.

  • Factores psicológicos: Niños con altos niveles de autoexigencia, estrés escolar o inestabilidad emocional suelen presentar cuadros de bruxismo con mayor frecuencia.

  • Alteraciones respiratorias: Se ha teorizado que el rechinamiento puede ser un mecanismo del cuerpo para intentar restablecer la permeabilidad de la vía aérea en niños con problemas respiratorios.

  • Hábitos orales: El uso prolongado del chupete o la onicofagia (morderse las uñas) también están relacionados con la aparición de este trastorno.

El bruxismo infantil tiende a desaparecer con el tiempo

La prevalencia de bruxismo aumenta hasta los siete años y disminuye desde los ocho. De esta forma, desde los tres años a los cinco y medio dejan de ser bruxistas un 4-6% de los casos diagnosticados, a los seis años un 14%; mientras que lo siguen siendo un 76% de los mismos a esa edad. A los 16 sólo persiste un 33% del bruxismo infantil.

Desde la SEDO recuerdan que bruxismo infantil es un fenómeno que ocurre muy frecuentemente durante el desarrollo de la dentición, y que suele desaparecer progresivamente en el momento en el que empiezan a salir las muelas permanentes y los dientes incisivos. No obstante, si durante la adolescencia persiste este problema se recomienda acudir a un especialista odontopediatra para que éste realice una revisión.

¿Cuándo actuar para tratar el bruxismo infantil?

El bruxismo en niños puede dañar la dentición de los niños en función de la intensidad, la frecuencia y la persistencia del hábito bruxista a lo largo del crecimiento y desarrollo del menor.

La principal consecuencia de este problema es el desgaste que se produce en los dientes. Y dado que cada niño y caso son diferentes, será el odontopediatra el que deberá valorar y controlar el desgaste de los dientes lo antes posible para intervenir cuando éste sea excesivo.

Muchas veces el tratamiento de este problema depende del trabajo conjunto de diversos expertos como el odontopediatra, otorrinolaringólogo, fisioterapeuta y psicólogo.

Ya que debido al origen psicológico del bruxismo, también hay que prestar especial atención a la salud emocional del niño y consultar con un especialista si se requiere, dado que su salud mental es garantía de salud física.

Según considera la presidenta de la Sociedad Española de Odontopediatría (SEOP), sólo se realizará intervención en los casos de bruxismo infantil acompañado de desgaste extremo. Siempre y cuando se confirme que el bruxismo es la causa del desgaste y no otros factores que generen erosión; la hipertrofia marcada de la musculatura; y fracturas repetidas de restauraciones o exfoliación prematura de temporales sin otra causa. Así como en casos de problemas temporomandibulares asociados al dolor y a la limitación de apertura; a niños con un alto nivel de ansiedad o de riesgo psicológico; en caso de trastornos del sueño asociados o de trastornos respiratorios; en situaciones de mala higiene del sueño; en trastornos del comportamiento; o en el bruxismo secundario al uso de fármacos.

Conclusión

En Clínica Parra Vázquez, contamos con profesionales preparados para diagnosticar y tratar el bruxismo en todas las etapas de la vida. No esperes a que el desgaste sea irreversible; la prevención es el mejor tratamiento para la salud de tus hijos.

Si notas que tu hijo rechina los dientes o sufre molestias mandibulares, contacta con nosotros a través de nuestro formulario de contacto web. Estaremos encantados de realizar una valoración completa en nuestra clínica dental en Guadix para garantizar que su crecimiento dental sea sano y sin dolor.

 

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